Gavà

Crisis sanitaria. Liderazgo público

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Artículo de Raquel Sánchez, alcaldesa y primera Secretaria del PSC Gavà.

Son días difíciles. Días de excepción. La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha trastocado nuestras relaciones sociales, nuestros trabajos, la manera de cuidar de los nuestros, en definitiva, nuestras vidas.

Estamos en el momento más complicado. En el que día tras día hay que hacer nuevos esfuerzos para evitar la propagación de la enfermedad y no complicar todavía más la situación de unos servicios sanitarios al borde del colapso y cuyos profesionales merecen toda nuestra admiración, gratitud y reconocimiento.

La saturación de nuestros hospitales, la escasez de material, las jornadas maratonianas del personal sanitario nos deben hacer reflexionar sobre la importancia de los servicios públicos, duramente castigados por los recortes, que ahora tienen que liderar la lucha contra la pandemia.

Son los y las profesionales de la sanidad, junto al de las residencias geriátricas, las cuidadoras,  miembros de los servicios de emergencia; quienes contribuirán a que el virus se cobre el menor número de víctimas posible. 

Si una lección nos dejará el coronavirus, es la necesidad de contar con un sistema público fuerte, dotado de los recursos suficientes para garantizar la salud, el bienestar y la seguridad de todos y todas, sin excepción. Y también la necesidad de recuperar el liderazgo político de las instituciones, de poner fin a la crisis de confianza de la ciudadanía priorizando lo realmente importante, el bien común.

Las administraciones locales nos pusimos en guardia desde el primer momento. Impulsando medidas con un único objetivo: garantizar la seguridad de nuestros conciudadanos y conciudadanas, y la prestación de los servicios públicos esenciales atendiendo las prescripciones de las autoridades sanitarias. Siendo conscientes de que estamos en primera línea, que somos el primer referente de la ciudadanía a la hora de dar respuesta a sus necesidades, a sus inquietudes y a sus demandas.

Medidas dirigidas a reforzar el apoyo a los colectivos más vulnerables a la enfermedad y a sus consecuencias: a nuestros mayores, a las personas dependientes, a los niños y niñas beneficiarios de las becas de comedor, a las mujeres víctimas de violencia de género a las que el confinamiento puede contribuir a agravar su situación. Y también a aquellas personas que no pueden canalizar sin ayuda emocional la angustia y el miedo que les provoca esta emergencia sanitaria.
También destinadas a canalizar los ofrecimientos solidarios por parte de particulares, entidades y empresas, y que nos permiten, entre otros ejemplos, llevar la compra a personas mayores que viven solas, garantizar el reparto de alimentos, fabricar y proveer de material de protección individual a los servicios esenciales, centros sanitarios y residencias de mayores.


A intensificar la limpieza y desinfección de los espacios más sensibles de la vía pública. A reforzar el control policial para evitar que la irresponsabilidad de unos pocos nos ponga en peligro. Y a establecer nuevas fórmulas para continuar prestando los servicios que habitualmente ofrecemos en los equipamientos municipales.


Somos conscientes de las consecuencias económicas de esta pandemia. Por ello, también estamos articulando medidas fiscales y económicas que contribuyan a minimizar sus efectos en las empresas, comercios y establecimientos de restauración. Y, como no, para apoyar a las familias a las que el coronavirus deje en situación de vulnerabilidad. Unas medidas que complementarán las que articulen el Gobierno español y la Generalitat. Porqué de eso se trata: de coordinarnos, de complementarnos, de sumar.

Pido comprensión, responsabilidad y paciencia. De todos y cada uno de nosotros también depende que nuestras ciudades pronto recuperen la normalidad. Y estoy convencida de que, juntos y juntas, lo conseguiremos.